Con la serena alegría de haber contribuido en la formación de Agustina M. Román Herrera y participado de su íntegro crecimiento, nos corresponde despedirla deseando para ella en la nueva etapa de su vida todo el éxito que se merece.
La decisión de dejar su casa, su colegio, su país habla de la madurez alcanzada para acometer el desafío de hacer estudios en Norteamérica.
No se graduará con sus compañeros de la generación 2025, pero la vida no siempre nos da todo lo que quisiéramos y esta oportunidad que ha buscado, no hace más que confirmar su carácter y la constante búsqueda por ampliar su horizonte.
Agustina que Dios te acompañe siempre, te de la fortaleza en los momentos difíciles y alumbre el camino por el que has de transitar.
Desde este espacio donde viviste la vida, te deseamos lo mejor.
¡Suerte y que Dios te bendiga!.
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